dimarts, 19 de juny del 2012

La biblioteca mental


¿Sabéis cuál es la tarea que me resulta más complicada de realizar? Ordenar mi biblioteca. No es que sea enorme (aunque está creciendo considerablemente), ni tampoco se encuentra al final del laberinto de Creta. El problema es que no sé nunca cómo ordenar los libros. Para mí, son mucho más que simples textos, cada uno de ellos es un pequeño universo o bien una inmensa idea, según se mire. Su agrupación, por tanto, se asemeja a la mente humana, en la que conviven pequeños mundos interiores y pensamientos diversos. De ahí surge probablemente su dificultad. La mente humana es un caos. Las bibliotecas, consecuentemente, están destinadas a serlo.

Por mucho énfasis que pongamos en ordenar y organizar nuestros mundos, siempre nos costará encontrar aquello que buscamos, pues somos capaces de conservar  una cantidad vastísima de pensamientos. Tenemos la opción, eso sí, de clasificarlos para que su consulta sea más factible. Podemos ordenarlos por autores. Suele ser un método muy común y útil; todos tenemos una serie de recuerdos e ideas asociados a diferentes personajes de nuestras vidas. Dependiendo de si tenemos más o menos guardiofeeling[1]con esa persona, nuestra biblioteca contará con más o menos volúmenes suyos. Lógicamente, si son varios los pensamientos que atesoramos de ese individuo, los colocaremos seguidos, creando una saga de ideas[2]. Si tenemos más de una idea suelta, cada una de ellas atribuida a un autor distinto, lo mejor es organizarlas por editoriales, es decir, por aquellas personas que nos sirven de lazo de unión con un autor antes desconocido. El papel de las editoriales humanas[3] es más complejo de lo que parece; poseen la capacidad de interpretar y darnos una visión (en ocasiones la única que llegaremos a conocer) de ese autor. De ellas depende en gran medida la composición de nuestra colección. También podemos jerarquizar nuestras imágenes mentales por temas, pero es algo que rechazo. Como ya he comentado anteriormente, cada idea contiene en su interior lazos de unión con otras, por lo que intentar ordenarlas por su materia predominante sería una utopía y, solamente conseguiría caotizar[4] más nuestra biblioteca. Un último apunte en este sentido: para aquellos seres más superficiales y aferrados al materialismo de la sociedad consumista que únicamente buscan el reconocimiento social o la fama, estas dificultades son inimaginables. Ordenan los libros por colores, quedándose únicamente con la parte visible que sus autores muestran y emitiendo juicios de valor a partir de este enorme conocimiento. Afortunados ellos.

Toda esta metódica ordenación se trunca cuando aparece un nuevo libro, con sus ideas en el interior, esperando ser conocidas. ¿Dónde lo colocamos? Junto con los libros que tengamos de este mismo autor, claro está. El problema reside en que para colocar este nuevo texto, hay que quitar otro de la estantería mental[5], pues esta se nos está quedando pequeña. Podríamos ampliarla, pero eso supondría hacer una reordenación total de nuestros pensamientos, hecho que no debe realizarse muy a menudo, pues supone largos períodos de ermitañemismo[6]. Otra solución es quitar alguno de los libros que se encuentran en la estantería. Esta acción, no obstante, también acarrea problemáticas consecuencias ya que si movemos el texto, estamos modificando también la unión que tenía con las demás ideas que lo flanqueaban. Para solucionar esto, deberíamos trasladar también los razonamientos con los que la idea se encuentre emparentada. Y aquí llega punto más conflictivo de todos (sí, sí, lo tenía guardado, una técnica de la retórica clásica). Conservadurismo o vanguardismo. Mantener la estructura anterior de la biblioteca y colocar la nueva idea en cualquier lugar, o bien modificar la arcaica composición. Depende de nosotros. Recordemos, eso sí, que los pensamientos son eternos y que, se coloquen donde se coloquen, estén en el estado que estén, siempre existirán y podrán ser consultados hasta el fin de los tiempos.




[1] Término sinónimo de ‘feeling’, es decir ‘entendimiento entre dos personas’. La expresión se remonta al momento en el que Josep Guardiola, entrenador del F.C. Barcelona, abrió las puertas de salida del Camp Nou a Samuel Eto’o, alegando razones de ‘feeling’.
[2] Expresión utilizada para hacer referencia a una serie de ideas que pueden a llegar a ser muy diversas pero que mantienen un denominador común: el autor.
[3] Expresión que alude a aquellas personas que nos presentan a otras que no conocíamos. Nos dan normalmente la visión que ellos tienen del ser desconocido, condicionando nuestra futura relación con él.
[4] Verbo procedente del sustantivo ‘caos’. Hace referencia a las acciones de destruir, desordenar, explosionar, masacrar… En este contexto, claro está, adquiere el significado de ‘desorganizar’
[5] Lugar de la mente en el que se conservan, de forma más o menos jerarquizada, nuestras ideas, pensamientos y recuerdos.
[6] Doctrina propia del ermitaño.  Tiene como objetivo el cultivo del alma mediante el aislamiento natural, la meditación y la eliminación de los placeres y deseos terrenales. 

dijous, 31 de maig del 2012

La melodia de les ones i els batecs del cor

Encegat per l’odi i acompanyat per la tristesa. Aquestes eren les seves premisses, un home condemnat a vagar per mars i oceans perseguint la felicitat impossible. El que un dia va semblar un somni ara era cendra, els records s’esvaïen; l’odi l’arrossegava a un pou fosc sense sortida. La promesa trencada i en conseqüència el seu cor. Era més dolorosa la traïció o la ignorància de l’estimada? Ell buscava respostes, el perquè d’aquell terrible abandonament . Va esperar-la deu dies i deu nits, l’amor li donava esperances, però poc a poc la desconfiança i el temor van apoderar-se del  seu cor. Dies més tard l’estimada va aparèixer. El jove pirata no va mostrar cap emoció, els seus ulls s’havien tornat del color del gel, freds, distants ... La noia va fer un pas enrere,  aquell no era el seu estimat. Tenia por, estava acorralada. Amb les llàgrimes als ulls va llençar-li  la maledicció que duraria tota l’ eternitat. El seu amant es va convertir en l’esser més temut de tots els mars; era cruel i despreciable, la  venjança cap a l’estimada el cridava; no s’aturaria fins assolir el seu objectiu. Mentrestant, ella s’ofegava entre plors, el dolor i el sentiment de culpabilitat la consumien, cent mil agulles li travessaven el cor lentament, deixant les cicatrius més profundes. El suïcidi l’alliberaria d’aquell patiment. La sentència del pirata s’acostava; li donaria la immortalitat a l’estimada i d’aquesta manera tindria una mort lenta i dolorosa que mai no s’acabaria.

Els anys passaven, la noia cada vegada estava mes demacrada: pàl·lida com la lluna, ulls morts i sense expressió... Un dia se n’adonà que ja no plorava més. Vesar tantes llàgrimes l’havia deixat seca. Amb una il·lusió innocent va creure que la maledicció s’havia trencat. Era lliure, tornava a renéixer. Volia sortir al carrer i cridar als quatre vens aquesta bona nova. Però una sorpresa obscura l’esperava. L’ambient d’aquell poble de costa era fosc, negre, les cases estaven cremades i els cossos dels vilatans començaven a podrir-se. Era ella l’única supervivent d’aquell cataclisme? A la costa descansava el vaixell del pirata. Abduïda per una força incontrolable, caminava sense parar, l’aigua acariciava el seu cos. De cop, un aire fred li congelà la sang. Era ell. La por l’ofegava. La mirada amenaçadora del pirata ara s’havia transformat,  ara els ulls freds  eren dolços  i càlids.
En tocar el rostre del pirata, una llàgrima salada caigué, era profunda, plena de sentiment i transmetia tantes emocions que ni la ploma del millor escriptor seria capaç de definir-la. Els enamorats es miraven, sense dir res. Nomes s’escoltaven els batecs dels seus cors accelerats. Superant l’odi i la foscor que el consumia i acompanyat per la flama de l’amor, el pirata va poder trobar la seva estimada. Anys enrere el mar els havia separat, ara els reunia una altra vegada.

-         Perdona’m , sé que no tinc dret a demanar-te que ho facis però ...
-         Calla, ara ja ets aquí, tot s’ha acabat.
-         T’he fet patir tant ...
-         Aquest patiment demostra que t’estimo.
-         Amor meu ...

Els dos amants van fondre’s en un petó infinit. Els joves cossos van cristal·litzar-se formant un roca indestructible. La maledicció s’havia trencat, donant pas a una eternitat amb la persona estimada.

dilluns, 21 de maig del 2012


Tu padre observa a los peces
Tu padre observa a los peces
Yo lo ahogaré cuando me beses
Lo ahogaré cuando me beses
Y dormirá con los peces.

dissabte, 12 de maig del 2012

El cacao del progreso


Tengo un buen cacao mental. Sí, sí. Por si no lo sabéis, tener un cacao mental significa estar hecho un lío, no saber qué pensar. Veréis, el otro día me aburría y decidí ponerme a reflexionar sobre la supuesta evolución del ser humano. Lógicamente, pensé que debía refutar el progreso, yendo contracorriente, a diferencia de la expresión inglesa go with the flow (dejarse llevar). ¿Por qué? Porque la civilización va contra los principios naturales. Simplemente por eso. El nacimiento de las primeras sociedades jerarquizadas supuso la aparición de las profesiones y de la esclavitud. ¿Los animales trabajan? Como mucho se proveen de aquello estrictamente necesario para poder sobrevivir pero no se dedican el día entero a cazar o a construir sus nidos. Y menos aún obligan a otros de su especie a realizar ese trabajo por ellos (dejando de lado a los señores leones). No tienen ni jornada laboral ni vacaciones. Su vida es así: comen, duermen, se relacionan, migran en algunos casos y se reproducen. Nosotros no. Tenemos que realizar trabajos y estudios que en muchas ocasiones no nos gustan, pero que si no hacemos, la monstruosa sociedad en la que vivimos acabará por destruirnos. Yo nunca he visto a un animal quejarse cuando va a cazar. Quizás no sepan si les gusta o no.
Relacionada con este último argumento de la vida dedicada a un estudio o trabajo, surge la idea del tiempo. ¿Quién fue el/la inteligente qué inventó los horarios? ¿Y las horas, minutos y segundos? Porque los días y los años existen, es algo natural. Pero, por favor, ¿un horario estricto? Deberíamos levantarnos cuando el cuerpo nos lo pidiera y acostarnos cuando oscureciera y no estar pendientes de un trasto con un sonido de grillos que le viene de fábrica. Pero claro, la sociedad nos puede. Todo está programado en función de ese horario: visitas (¡programar visitas!, ¿los animales o los aborígenes deciden cuando se ven?), comidas (lo que faltaba, ir en contra de lo que nuestro metabolismo necesita), actividades…
Pero más que el tiempo, nos controla otro elemento. Mucho más artificial, por cierto. El dinero. Solamente nosotros necesitamos el dinero. Milenios atrás, no. ¡Lo hemos convertido en la base de nuestra supervivencia! Quien no tiene recursos económicos no puede vivir o muere joven. Qué desastre. Necesitamos el dinero para todo: alimentarnos, vestirnos aprender, curarnos de las enfermedades, tener un refugio, relacionarnos con los demás, pasárnoslo bien… Y dicen que somos los seres más inteligentes del mundo. Pues yo no lo veo. Tanto los animales como las tribus indígenas consiguen todo lo comentado anteriormente del medio en el que viven. Ah, pero ellos viven en grupos no demasiado grandes. Nosotros somos 7 millones de habitantes. Por eso necesitamos dinero, quizás (soy incapaz de explicarme como pudo surgir la idea del dinero). Somos demasiados, con cada vez más necesidades y, además, cada vez más longevos. Sí, también somos los únicos seres que alteramos nuestra edad de defunción natural. Así es imposible la supervivencia de la especie. Los recursos no son infinitos.
En definitiva, paulatinamente nos alejamos más de aquello que realizan habitualmente seres que viven en el mismo planeta que nosotros. Ellos sobreviven en armonía con el medio cambiante; nosotros, en cambio, cambiamos nuestro medio para perjudicarnos a todos. No sé por qué aún la Madre Naturaleza no ha acabado con nosotros. Somos un peligro para el mundo. Destruimos, explotamos, robamos, matamos… Y además, provocamos guerras, pobreza y desigualdad entre nuestros iguales. Si de verdad existe la reencarnación, me gustaría ser un pájaro, para saber qué deben pensar los amos de los cielos sobre unos bípedos que se enfrentan al enemigo más peligroso que pueda existir, llamado Gea. Deben pensar que estamos locos. Ciertamente, lo estamos y, además, desde que nacemos.

Pero bueno, ¿y qué pasa con el cacao mental? Estoy tardando demasiado en explicarlo creo. Soy un periodista bohemio en potencia y aún no he interiorizado todos los conceptos. A lo que íbamos, ¿por qué tengo este cacao? Escapando de la anterior avalancha de ideas platónicas y edenistas[1], y bajando a los mundos aristotélicos, debo decir que hay algunas cosas de este mundo que adoro y que sin el progreso del ser humano difícilmente hubieran sido posibles. ¿De qué hablo? Hablo de conocer la historia de nuestros antepasados, de visitar otros lugares de la Tierra, de disfrutar con la cultura, de conocer el universo que nos rodea… Si no nos hubiéramos desarrollado no podríamos conocer todo esto, pero quizás no tendríamos la necesidad ni la curiosidad de hacerlo. No sé si me gustaría vivir así.


Bueno, voy a ir acabando porque sigo teniendo un cacao mental de cierta importancia. Intentaré convertirlo en tabletas de chocolate con leche, así su sabor no será tan amargo.


[1] Paradisíacas, divinas. Proviene del término Edén, el paraíso bíblico.

dijous, 26 d’abril del 2012

“Totes les coses ja han estat dites, però com que ningú escolta és precís començar de nou”.
André Gide – escriptor francès.

André Gide fou nascut l' any 1869 a París. La seva constant voluntat per la defensa de la llibertat i la franquesa enfront de les convencions puritanes i morals el va portar a ser reconegut arreu del món per ser un gran defensor, entre d’ altres,  de l' homosexualitat. Volia l' honestedat intel·lectual, que la gent fos ella mateixa i s' expressés lliurement i que no renunciés als propis valors. Així doncs, es va convertir en un novel·lista, assagista i poeta que fins als seus últims dies va promoure i va lluitar pel valor de l' expressivitat i l' honestedat individual, per a que la gent donés la cara pels seus valors, que no els hi fes por dir la seva veritat.

Hora vint-i-cinc neix per ser una revista oberta, on no només nosaltres som els autors, sinó que volem que sigui una publicació lliure, on cadascú pugui aportar allò que desitgi exposar. Creiem que som una generació creativa, amb idees i que posseïm una visió ampla del món, una sensibilitat especial que no es pot quedar tancada. Avui en dia és difícil ser creatiu sobretot per la gent jove com nosaltres, i des d'aquí volem obrir una petita porta. Imagineu-vos pertànyer a un col·lectiu de joves amb ganes de dir i fer coses. Segurament és força agosarat, però podríem inventar-nos pertànyer a una tercera avantguarda, així com La Revista de l' any 1918 amb col·laboracions de Miró i Picasso o Arc-voltaic , al mateix any, dirigida per Joan Salvat-Papasseit o moltes altres revistes que es van fer durant la primera i la segona avantguarda amb personatges tan importants com Carles Riba o J.M Junoy.

En aquesta revista no volem reivindicar ni criticar res, o almenys aquest no és el nostre primer propòsit. Simplement volem mostrar el que es fa, el que se’ns passa pel cap i que no tot quedi en un pot tancat i buit, on la sortida és molt complicada de trobar. Tal i com deia Gide, volem deixar-nos estar de la moralitat, de les convencions per així tenir absoluta llibertat per crear, escriure i posar el que vulguem. Així que us deixem amb el primer número d’ aquests petit tast perquè, si més no, us entretingueu una mica.







Hora vint-i-cinc